2012
04.14

somosierra2 El niño de SomosierraEs posible que una persona pueda desaparecer, no dejar ningún rastro y no aparecer jamás? Al parecer esto sucedió con el pequeño Juan Pedro Martínez de 10 años, la noche del 25 de Junio del año 1986.

Los hechos:

Andrés Martínez, su esposa Carmen y su hijo Juan Pedro, iban con dirección a la Sierra de Somosierra en Madrid, Andrés conducía una cisterna cargada de ácido sulfúrico óleum, no se conoce el motivo por el cual Andrés Martínez conducía la cisterna a 140 kilómetros por hora, para luego chocar contra un vehículo y luego en una cuneta de inmediato el ácido de dispersó peligrosamente poniendo en alerta a toda la zona.

El accidente fue controlado luego de algunas horas pero lamentablemente Andrés y su esposa Carmen habían fallecido, entonces se informó del accidente y muerte de los esposos.

Sin embargo aparecen en escena los abuelos del niño quienes acudieron al lugar de los hechos al enterarse de las noticias, lo primero que preguntaron fue donde está su nieto?

En ese momento empezó el misterio del paradero de Juan Pedro, el hijo de la pareja que extrañamente no se encontraba en el lugar del accidente, la policía buscó intensamente al niño o sus restos en caso de haber fallecido.

Nunca encontraron el menor rastro de Juan Pedro, quien a partir de allí fue conocido como el niño de Somosierra.

Empieza el misterio:

Difundida la noticia de la desaparición del menor y testigos comentaron que delante de la cisterna iba un vehículo de color blanco, al parecer Andrés manejaba a gran velocidad tratando de alcanzarla.

Otros afirman que una pareja vestidos con batas blancas se acercaron a la cisterna y sacaron un bulto que no se logró distinguir bien qué era.

En un restaurant fue visto el niño en compañía de una pareja con rasgos y acento extranjeros.

Buscando respuestas:

-¿Porqué Andrés Martínez conducia a tanta velocidad (140 K/h) en una carretera montañosa?
-¿Quiénes iban en el vehículo de color blanco a los cuales podría estar siguiendo Andrés y su esposa?
-¿Se trataba acaso de un secuestro?
-¿Quiénes se llevaron a Juan Pedro?
-¿Dónde está el niño de Somosierra?

Una primera versión afirmaba que el niño pudo haber sido disuelto por el ácido, pero estudios químicos demostraron que era imposible.

Otra versión afirma que se trataba de un secuestro del niño, por ese motivo Andrés Martínez manejó a tanta velocidad siguiendo el carro que llevaba al niño.

También se afirmó que pudo haber muerto al igual que sus padres y los misteriosos hombres con bata blanca, sacaron el cuerpo del niño para llevarlo y hacer experimentos con él.
No faltó quienes dijeron haberlo visto caminando sin rumbo, pero esta versión no fue tomada en cuenta pues nada costaba llamar a la policía en ese momento.

También existe la declaración de un trabajador que dice haber atendido en un restaurante al niño junto a una pareja de apariencia extranjera que llegaron para comer y ordenaron leche para el niño Juan Pedro.

Fueron tantas las versiones y muchas las posibilidades del destino que pudo tener el niño de Somosierra, pero la única verdad es que jamás apareció. De estar vivo él mismo ya adulto buscaría la forma de comunicarse, pero eso jamás sucedió.

De estar con vida Juan Pedro, hoy tendría 32 años, un niño de 10 años tiene recuerdos claros de los hechos y de su pasado, de estar vivo podría recordar y regresar en búsqueda de su abuela quien no encuentra paz pensando que en algún lugar se encuentra su nieto y no sabe nada de él.
¿Qué pasó con Juan Pedro Martínez, el niño de Somosierra?

2012
03.26

san jose de cupertino San Jose de CupertinoJosé nació en 1603 en el pequeño pueblo italiano llamado Cupertino. Sus padres eran sumamente pobres. El niño vino al mundo en un pobre cobertizo pegado a la casa, porque el padre, un humilde carpintero, no había podido pagar las cuotas que debía de su casa y se la habían embargado.

Triste niñez. Murió el padre, y entonces la madre, ante la situación de extrema pobreza en que se hallaba, trataba muy ásperamente al pobre niño y este creció debilucho y distraído. Se olvidaba hasta de comer. A veces pasaba por las calles con la boca abierta mirando tristemente a la gente, y los vecinos le pusieron por sobrenombre el “Boquiabierta”. Las gentes lo despreciaban y lo creían un poca cosa. Pero lo que no sabían era que en sus deberes de piedad era extraordinariamente fervoroso y que su oración era sumamente agradable a Dios, el cual le iba a responder luego de maneras maravillosas.

Un distraído desechable. A los 17 años pidió ser admitido de franciscano pero no fue admitido. Pidió que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero después de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distraído. Dejaba caer los platos cuando los llevaba para el comedor. Se le olvidaban los oficios que le habían puesto. Parecía que estaba siempre pensando en otras cosas. Por inútil lo mandaron para afuera.

Al verse desechado, José buscó refugio en casa de un familiar suyo que era rico, pero él declaró que este joven “no era bueno para nada”, y lo echó a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa. La madre no sintió ni el menor placer al ver regresar a semejante “inútil”, y para deshacerse de él le rogó insistentemente a un pariente que era franciscano, para que le recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los padres franciscanos.

Cambio inesperado. Sucedió entonces que en José se obró un cambio que nadie había imaginado. Lo recibieron los padres como obrero y lo pusieron a trabajar en el establo y empezó a desempeñarse con notable destreza en todos los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con su espíritu de penitencia y su amor por la oración, se fue ganando la estimación y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votación unánime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.

Coincidencias agradables. Lo pusieron a estudiar para prepararse al sacerdocio, pero le sucedía que cuando iba a presentar exámenes se trababa y no era capaz de responder. Llegó uno de los exámenes finales y el pobre Fray José la única frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien era aquella que dice: “Bendito el fruto de tu vientre Jesús”. Estaba asustadísimo, pero al empezar el examen, el jefe de los examinadores dijo: “Voy a abrir el evangelio, y la primera frase que salga, será la que tiene que explicar”. Y salió precisamente la única frase que el Cupertino se sabía perfectamente: “Bendito sea el fruto de tu vientre”.

Otra chiripa. Llegó al fin el examen definitivo en el cual se decidía quiénes sí serían ordenados. Y los primeros diez que examinó el obispo respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo suspendió el examen diciendo: “¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se encuentran tan formidablemente preparados?” y por ahí estaba haciendo turno para que lo examinaran, el José de Cupertino, temblando de miedo por si lo iban a descalificar. Y se libró de semejante catástrofe por casualidad.

Después de conocer la vida de San José, podemos notar que las “coincidencias o chiripas” se trataban más bien de Providencias de Nuestro Señor.

Fuertes penitencias. Ordenado sacerdote en 1628, se dedicó a tratar de ganar almas por medio de la oración y de la penitencia. Sabía que no tenía cualidades especiales para predicar ni para enseñar, pero entonces suplía estas deficiencias ofreciendo grandes penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jamás comía carne ni bebía ninguna clase de licor Ayunaba a pan y agua muchos días. Se dedicaba con gran esfuerzo y consagración a los trabajos manuales del convento (que era para lo único que se sentía capacitado).

Un caso único y raro. Desde el día de su ordenación sacerdotal su vida fue una serie no interrumpida de éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales en un grado tal que no se conocen en semejante cantidad en ningún otro santo. Bastaba que le hablaran de Dios o del cielo, para qué se volviera insensible a lo que sucediera a su alrededor. Ahora se explicaban por que de niño andaba tan distraído y con la boca abierta. Un domingo, fiesta del Buen Pastor, se encontró un corderito, lo echó al hombro, y al pensar en Jesús Buen Pastor, se fue elevando por los aires con cordero y todo.

Los animales sentían por él un especial cariño. Pasando por un campo, se ponía a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompañaban por cuadras y cuadras.

Los 70 éxtasis. Ya sabemos que la Iglesia Católica llama éxtasis a un estado de elevación del alma hacia lo sobrenatural, durante lo cual la persona se libra momentáneamente del influjo de los sentidos (no oye, no siente) para dedicarse a contemplar lo que pertenece a la divinidad. La palabra éxtasis significa en griego: ser transportado hacia lo sobrenatural.

San José de Cupertino quedaba en éxtasis con mucha frecuencia durante la santa Misa, o cuando estaba rezando los Salmos de la S. Biblia. Durante los 17 años que estuvo en el convento de Grotella, sus compañeros de comunidad presenciaron 70 éxtasis de este santo. El más famoso sucedió cuando diez obreros deseaban llevar una pesada cruz a una alta montaña y no lo lograban. Entonces Fray José se elevó por los aires con cruz y todo y la llevó hasta la cima del monte.

Prohibición de aparecer en público. Como estos sucesos tan raros podían producir verdaderos movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le prohibieron celebrar misa en público, ir a rezar en comunidad con los demás religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros allí, y concurrir a las procesiones u otras reuniones públicas de devoción.

Cuando estaba en éxtasis lo pinchaban con agujas, le daban golpes con palos, y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas y no sentía nada. Lo único que lo hacía volver en sí, era oír la voz de su superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando regresaba de sus éxtasis pedía perdón a sus compañeros diciéndoles: “Excúsenme por estos ‘ataques de mareo’ que me dan”.

Las levitaciones. En la Iglesia han sucedido levitaciones a más de 200 santos. Consisten en elevarse el cuerpo humano desde el suelo, sin ninguna fuerza física que lo esté llevando. Se ha considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales. San José de Cupertino tuvo numerosísimas levitaciones.

Un día llegó el embajador de España con la esposa y mandaron llamar a Fray José para hacerle una consulta espiritual. Este llegó corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de la Virgen que estaba en lo más alto del edificio, y dando su típico pequeño grito, se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante suceso que jamás habían visto. El santo rezó unos momentos. Luego descendió suavemente al suelo, y como avergonzado, subió corriendo a su habitación, y ya no bajó más en ese día.

Besando al Niño Jesús. En Osimo, donde el santo pasó sus últimos seis años, un día los demás religiosos lo vieron elevarse hasta una estatua de la Virgen María que estaba a tres metros y medio de altura, y darle un beso al Niño Jesús, y allí junto a la Madre y al Niño se quedó un buen rato rezando con intensa emoción, suspendido por los aires.

Su última misa. El día de la Asunción de la Virgen en el año 1663, un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Y estando celebrando quedó suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este suceso.

Tratamientos duros. Muchos enemigos empezaron a decir que todo esto eran meros inventos y lo acusaban de engañador. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoció que no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pontífice Urbano VIII el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los éxtasis y de las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa, quedó José en éxtasis y se fue elevando por el aire. El Duque de Hanover, que era protestante, al ver a José en éxtasis, se convirtió al catolicismo.

El Papa Benedicto XIV que era rigurosísimo en no aceptar como milagro nada que no fuera en verdad milagro, estudió cuidadosamente la vida de José de Cupertino y declaró: “todos estos hechos no se pueden explicar sin una intervención muy especial de Dios”.

Getsemaní antes de la glorificación. Los últimos años de su vida, José fue enviado por sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con él. La gente descubría dónde estaba y allá corrían las multitudes. Entonces lo enviaban a otro convento más apartado aún. El sufrió meses de aridez y sequedad espiritual (como Jesús en Getsemaní) pero después a base de mucha oración y de continua meditación, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio “Rezad, no cansarse nunca de rezad. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que le pide recibe”.

Murió el 18 de septiembre de 1663 a la edad de 60 años.

Que Dios nos enseñe con estos hechos tan maravillosos, que El siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y de bendiciones.

Tomado del Libro “Vidas de Santos” del P. Eliécer Sálesman

2012
03.18

cueva del monje1 Cuevas misteriosas en MadridHay que tener en cuenta que Madrid fue un foco importante en Guerra Civil española, y que las trincheras, refugios y cuevas estaban por todos los lados de la geografía madrileña. Por ejemplo, las inmediaciones de lo que hoy es Rivas Vaciamadrid o Arganda del Rey, fue en su día el lugar en el que se combatió en la conocida Batalla del Jarama. Esta zona está llena de muchas cuevas en las que puedes encontrar restos de la Guerra Civil, como casquillos de balas.
Pero yendo un poquito más allá, tenemos que hablar de la famosa Cueva de la Mora, ubicada en el municipio de Manzanares el Real y cerca del refugio de Giner. La leyenda cuenta que en esta cueva vive un alma misteriosa, un alma penosa y apenada que recorre las inmediaciones de la cueva, sin rumbo fijo.

También podemos irnos al sureste de la Comunidad de Madrid para encontrar el Risco de las Cuevas, un lugar en el que se han encontrado restos románicos, entre los que destacan monedas o cerámica. Asimismo, la Cueva del Reguerillo, en el municipio de Patones, es otra cueva misteriosa que fue declarada monumento histórico-artístico, y hasta hace 10 ó 15 años se podían ver grabados prehistóricos en sus paredes. Aquí se han encontrado los restos de una cabra que datan de hace un millón de años.

Siguiendo con las conquistas de pueblos antiguos, en Guadalix de la Sierra podemos encontrarnos muchas cuevas misteriosas, que fueron habitadas en épocas prehistóricas. En esta zona también se puede localizar una necrópolis celtibérica.
Evidentemente, habrá otras cuevas misteriosas en Madrid que se me han escapado. Te dejo que seas tú quien me ayude a completar la lista de las cuevas misteriosas de Madrid.

2012
03.11

cementerio san miguel malaga 200x300 Cementerio de San Miguel en MalagaEl 4 de Mayo de 2005, sobre las cinco de la tarde un grupo de unas quince personas estaban congregadas ante un humilde panteón en el cementerio malagueño de San Miguel. En un pequeño módulo vertical de dicho panteón, había una fotografía impresa en el mármol y una placa donde reza <<Jane Bowles, Nueva York 1917- Málaga 1973>>.

Los congregados encendieron velas en su memoria y colocaron junto a su tumba numerosas flores.

De pronto, uno de los allí reunidos levanta la vista quedándose sin habla. Entre el grupo, en el cual todos se conocen entre sí, hay una persona más. Es una mujer vestida de luto cuyo rostro es extrañamente parecido con el de la fallecida literata.

Tras unos momentos, otras personas se dan cuenta de la presencia de la extraña mujer, la cual posee una mirada perdida.

Antes de que nadie pudiera hacer nada por verificar la identidad de la mujer, ésta se vuelve y dobla la esquina de un panteón de gran tamaño, que lleva a la zona de enterramiento de los escritores y artistas malagueños. Cuando varios de los testigos se dan cuentan de lo que ha pasado, rodean la zona por diferentes lugares. Desgraciadamente, aquella mujer ha desaparecido sin dejar rastro.

Al conocerse la noticia, aquellos que suelen visitar cada año la tumba de Jane Bowles, responden: “Nos os preocupéis. Jane suele venir en el aniversario de su muerte, apareciendo entre nosotros con la misma espontaneidad con que desaparece”.

Los primeros en descubrir los fenómenos relacionados con la escritora Jane, fueron el encargado de la capilla del cementerio y los vigilantes de seguridad, que a partir de un determinado aniversario de la construcción del actual monumento funerario y una vez cerrada la puerta de la necrópolis, ven pasear a una señora de aspecto extravagante, por las inmediaciones de la tumba de Bowles.

Además de lo extraño de la hora, resulta curioso que la dama estuviera todos los días con la misma vestimenta, en el mismo punto (la tumba de Jane) con la misma actitud contemplativa.

Esa misma actitud es la que llevó a los vigilantes a no acercarse en un principio a la extraña mujer, ya que temían romper algún tipo de oración en honor a la difunta. Pero cuando posteriormente intentaban mantener contacto con la señora para identificar sus objetivos, ésta parecía desaparecer tras una esquina una vez que el vigilante de turno alcanzaba la zona de la tumba.
La imposibilidad de escapar en tan escasos segundos, comenzó a resultar para el encargado de la capilla y los vigilantes un asunto de escasa explicación racional, lo que hizo que estuvieran más atentos para las siguientes ocasiones, llegando a acercarse lo suficiente para identificar en el rostro de la visitante a la misma Jane Bowles, rostro que todos conocían a través de la imagen de su lápida.

Pero no es este el único caso de sucesos extraños en el cementerio de San Miguel.

Otro caso impresionante lo vivió vigilante al comienzo de su turno. Estos suelen hacer tres ó cuatro rondas por el interior del recinto a lo largo del turno durante la noche. Momentos antes de comenzar su turno estaba hablando con su mujer por teléfono en la sala de descanso, ubicada en los exteriores, mientras esperaba que le tocara la primera vuelta.

Mientras hablaban, escuchó de fondo una voz masculina, que articulaba palabras inconexas. Él preguntó a su esposa si estaba con alguien, a lo que ella respondió sorprendida que no, que se encontraba sola.

Mientras seguían hablando, la comunicación se cortó con un sonido de interferencia, se dejó de escuchar la voz de su esposa, para dar paso a una voz masculina, fuerte y cavernosa, casi metálica, que dijo ¡Dentro te espero!. A continuación se escuchó la interferencia y acto seguido la voz de su esposa preguntándole qué había ocurrido, ya que le había dejado de escuchar durante algunos segundos.
Como era de esperar, aquella noche el vigilante no realizó ninguna ronda por el interior del cementerio, pidiendo al poco tiempo el cambio de turno.

2012
03.01

telepatia1 Ejercicio para desarrollar la telepatiaLa telepatía o transmisión del pensamiento es una de las habilidades que muchos grandes yoguis dominan. Los pensamientos, según el yoga, tienen volumen, color y peso. No los podemos ver pero existen. Por esta razón es posible enviar pensamientos a otras personas y recibir pensamientos.

La clave para poder comunicarnos telepáticamente con éxito consiste en concentrar todo lo posible los rayos dispersos de la mente. Aunque hay muchos tipos de ejercicios y muchos factores que pueden ayudar a mejorar la emisión y recepción de pensamientos un sencillo ejercicio que puede hacer cualquiera es el siguiente.

Cuando estemos caminando por la calle, por ejemplo al volver a casa del trabajo o de la universidad, debemos mirar con atención la nuca de la persona que tengamos delante y pensar continuamente: “Tienes que darte la vuelta, date la vuelta, te estoy llamando mentalmente”. Al principio poca gente se dará la vuelta pero con práctica nuestra mente responderá a nuestra llamada, aumentará la concentración y más gente se dará la vuelta. Este ejercicio tiene como fin preparar la parte de la mente encargada de la telepatía para ejercicios más avanzados.

Algunas notas sobre este ejercicio:
Si la persona a la que estamos enviando la orden está pensando en algo importante, por ejemplo un problema gordo en el trabajo, el ejercicio tendrá menos efecto que si lo lanzamos sobre alguien que no esté pensando en nada en concreto y por tanto puede recibir nuestro mensaje más fácilmente.

Si queremos comprobar la efectividad aconsejo llevar un diario en el que podemos apuntar el número de personas que se van dando la vuelta.